2020 me enseñó
- Marcela Holguín
- 11 dic 2020
- 2 Min. de lectura

Durante estos duros meses del 2020 todos hemos sido testigos de los cambios más importantes de la historia en el último siglo.
Cambios para los que no estábamos preparados y que a muchos nos significó perder demasiado y en todos los sentidos. Perdimos seres amados, perdimos relaciones, perdimos afectos, perdimos económicamente y perdimos tiempo valioso de nuestra vida para producir más, para superarnos en lo educativo, en lo profesional y en lo personal.
Sin embargo, esta oportunidad nos regaló a muchos un tiempo valioso para convivir con las personas más cercanas a nuestra vida, en esta suerte de “Gran Hermano” en el que fuimos encerrados.
A muchos, el encierro nos ayudó a detectar a tiempo algunos problemas graves que traíamos como familias y que nos pusieron a uno frente al otro, honestamente, hartos de estar juntos, a buscar soluciones para todos en colectivo.
Y bueno… al final. Si me preguntas que fue lo que más me impactó de toda esta experiencia, te diré que tras este frenazo abrupto en el camino, siento que todos al fin pudimos acceder a la persona más olvidada en nuestra vida: nosotros mismos.
Por años nos maltratamos física y emocionalmente en trabajos que exigieron de nosotros estar veinticuatro horas, siete días a la semana sentados en un escritorio de oficina, angustiados, enfermos, comiendo a deshoras, durmiendo mal, teniendo mala calidad de vida.
Por años creímos que solo podíamos hacer aquello que está escrito en nuestro título, que solo podíamos ejercer eso que a prendimos y que vivir, consistía en acumular bienes, deudas, enfermedades y mantenernos en un ir y venir sin sentido de casa al trabajo y viceversa.
El 2020 estuvo aquí y tal vez, te dejó noqueado, aturdido, sin dinero y sin certezas. Pero también pasó para decirte que eres capaz de ser muchas otras cosas, panadero, jardinero, electricista, escritor, acróbata, psicólogo. Que todo, todo está ahí para que lo explores a ver qué te gusta. Que es posible darte otra oportunidad en la vida, porque no estás condicionado a ser una sola cosa, ni a morirte siendo “una cosa”.
Durante los próximos días te voy a compartir más de lo que ha sido de mí, de mis proyectos y de cómo lo que aprendí en este camino te puede servir. También quiero que me cuentes de ti, para ver si con nuestras dudas, miedos y desafíos podemos crecer juntos y mejorar nuestro futuro.



Comentarios