top of page

Redes Sociales: un campo minado de manipulaciones

  • Foto del escritor: Marcela Holguín
    Marcela Holguín
  • 25 ene 2021
  • 6 Min. de lectura

Desde el inicio de la era digital los humanos nos hemos ido transformando en las mejores máquinas de consumo. Un título que nos hemos ganado voluntariamente, ya que hace varios entregamos a las redes en Internet nuestra privacidad, nuestra composición familiar, los rostros de nuestros seres queridos, nuestras direcciones, ubicación en tiempo real, nuestra vida sentimental, nuestro entorno profesional. Lo hemos comprendido muy tarde y sería inútil retroceder ahora. Negarnos a seguir adelante cuando ya hemos construido todo un universo virtual a nuestro alrededor en el que nos movemos socialmente sería como borrarnos del mapa. No existir.


El documental The Social Dilemma 2020 ("El dilema de las redes sociales") de la plataforma Netflix nos ofrece una oportunidad de análisis sobre nuestro verdadero papel en el mundo digital. Plantea sin ningún reparo la comprensión de que somos mercancía y que nos venden al mejor postor todo el tiempo, basados en nuestras necesidades reales, nadie firmó un contrato pero somos propiedad privada.


Si no pagas por el producto: tú eres el producto.

Y entonces me pregunto, nosotros tenemos criterio, somos seres racionales y pensantes. ¿Seremos capaces de movernos exclusivamente por nuestras emociones y opiniones entorno a lo que consumimos en redes sociales?


¿CÓMO LO SABEN TODO?


No es espionaje, no hay trampa. Se trata de una inteligencia artificial que te identifica desde cualquiera de sus miles de computadoras y fabrica un algoritmo a tu medida (una fórmula matemática). Y ese análisis de tus consumos es el que decide lo que necesitas de acuerdo a tus últimas búsquedas, de acuerdo a tus comentarios con otras personas en redes, de acuerdo a cómo te vieron vestido en el último selfie.


Nos sorprendemos buscando, por ejemplo; los zapatos de moda en internet y luego recibimos bombardeos de publicidad del mismo producto. Eso no es magia: es ciencia.


El algoritmo va más allá. Depende también de cómo te sientes, cuál es tu personalidad y de acuerdo a eso va a enviarte información que valide esa conducta.


¿Eres muy positivo? Pues recibirás una recarga de frases de motivación diarias, información de eventos cerca de ti para que te juntes con gente de tu mismo estado de ánimo, te ofrecerán ejercicio, yoga, memes, te mantendrá en la burbuja de que “la vida es hermosa y vale la pena ser vivida”.


¿Te mueven el dinero, las monedas virtuales, los negocios de pirámide?, para ti van tips de inteligencia financiera, de nuevas oportunidades de inversión, libros de autoayuda y por supuesto propaganda de productos y capacitación ligados a tu interés.


A veces, especialmente cuando eres muy joven, intentas subirte al tren de la popularidad en redes, te tomas un selfie o una foto con amigos, la subes a tu sitio con un pensamiento profundo, luego la bajas porque no te gusta y así cien veces. Alguien emite un comentario negativo respecto a tu apariencia o simplemente no obtienes ningún like y te descorazonas. Tan arraigado está el concepto de autoestima a tu popularidad en redes que ni siquiera lo notas.


Pero, ¿qué pasa si eres depresivo, inseguro, si no te gusta interactuar con la gente o si prefieres transmitir un carácter huraño y escéptico? El algoritmo no puede definir como ayudarte. Lo que hará será seguir emitiendo información que te mantenga ahí, clavado por horas viendo vídeos o consumiendo información que te pueda enrolar en alguna categoría. Quizás en esa lucha por definir tu “tendencia” entrarás a espirales de conspiración o información dudosa para poner en duda esa realidad que tanto te fastidia. Te enojarás con este mundo horrible, que oculta información, que te persigue, o que te miente sobre entornos políticos, económicos o científicos.



¿NUESTRAS OPINIONES SON REALES?



La conversación más profunda comienza sobre cuánto de lo que pensamos, creemos y defendemos es en realidad nuestra opinión. ¿Te has parado a pensar cuánto de lo que crees a ojos cerrados puede haber sido “inoculado” en tu cerebro mediante el refuerzo de la repetición en redes?


Durante las últimas dos décadas y gracias a lo que consumimos en Internet, hemos tomado bandos a favor y en contra de diferentes posturas, políticas, económicas, sociales y con el paso del tiempo nos hemos ubicado en extremos absolutamente polarizados que hoy, tras diferentes y violentas revueltas sociales y políticas alrededor del mundo y para ser específicos; tras el más reciente ataque al Capitolio en Washington DC motivado por los seguidores del ex presidente estadounidense Donald Trump, podemos definir como peligrosos empujones hacia la conmoción civil.


Somos animales que se mueven en manada. Quienes manejan el mundo lo tienen claro y en las redes evidentemente nos asignan mediante cálculos una manada de “similares”.


¿Eres pro vida?, pues una vez lo hagas público vas a recibir mayor información del tema, más memes, más publicaciones científicas, más opiniones de gente que piensa como tú.


Vas a comenzar a recibir “noticias” que probablemente no serán verdad y a las que se ha llamado popularmente Fake News. Mientras tanto, el bando contrario, el pro aborto, está recibiendo también una buena ración de “noticias falsas” para su causa.


Y una noticia falsa en redes tiene el poder de propagarse a la velocidad de tres veces una noticia real. ¿Por qué?, por que está redactada de manera tendenciosa, alarmista, sensacionalista. Justo para que tu indignación te mueva a compartirla de inmediato.


Tu la compartirás sin verificar porque probablemente viene de sitios que ya sigues, de personas en las que confías a “ojos cerrados” o de líderes a lo que admiras.


Y en el mundo “real” si eres pro vida, vas a comprar tu pañuelo celeste, vas a salir a las marchas contra la idea del aborto, vas a hacer un grupo de amigos afines, te vas a juntar con ellos. Tu posición se asentará todo el tiempo por la reafirmación permanente en redes. Un día alguien de tu entorno cercano, amigo, familiar va a llevarte la contraria y te descubrirás en una acalorada discusión con tu padre, tu hijo, tu mejor amigo y gente que pensabas que tenía una construcción ética o moral similar y afín contigo.


Nunca te había apasionado tanto un tema hasta el punto de perder amigos y familia por defenderlo. ¿Estás dispuesto a perderlo “todo” por aquella causa?



LA PANDEMIA: EL ÚLTIMO BASTIÓN DE GUERRA


Durante la pandemia el uso de redes sociales se triplicó. En la cuarentena la gente alrededor del mundo buscó socializar en estos espacios y expresarse sobre el virus de Covid19 lo que ha derivado en millones de opiniones, escritos, memes, vídeos sobre si realmente existe el virus, conspiraciones alrededor de su origen, medicinas y productos naturales supuestamente milagrosos. Detractores de todas las vacunas esperando que la nueva fracase, personas que se negaron a usar mascarillas, personas que han antepuesto la religión a la ciencia.


La gente sigue muriendo de un virus controlable mediante aislamiento, mascarillas y lavado de manos con agua y jabón, empecinados en saltarse esas tres premisas gracias a la manipulación, la desinformación y la negación. Resulta quizás el fenómeno informativo en redes sociales que a la fecha de hoy pretende dejar mayores secuelas reales en la humanidad. Y sigue sumando víctimas.


¿CUÁL ES LA ALTERNATIVA?


Como lo mencioné al comienzo de este análisis. La idea de decirte todo esto no sugiere que dejes de usar tus redes.


Muchos las empleamos para trabajar, para interactuar con familiares que están lejos, para sentirnos acompañados. Algunos de quienes estamos en este medio nos hemos propuesto indagar mucho más para ayudar a que tu experiencia sea enriquecedora, estamos abriendo canales y plataformas para que conozcas desde adentro como funciona este negocio, cómo mejorar tu interacción en redes cuando necesitas posicionar tu marca personal o tu producto y cuál es la manera más amable de forjar una comunidad real, establecer lazos permanentes y positivos con tus amigos, conocidos y clientes.


Mi primera sugerencia es que comiences a cuestionar todo lo que piensas radicalmente y cuanto de esto viene reforzado desde el internet y redes como Facebook, YouTube, Whatsapp, TikTok o Twitter.


No es tan difícil ya que el pensamiento crítico está en cada uno de nosotros.


1: Intenta burlar al algoritmo, mantén en tu círculo cercano personas que piensan distinto para que puedas hacerte una idea de lo que está pasando afuera de tu burbuja.


2: Antes de compartir una noticia o información acude al sitio del que proviene. Si no es una red conocida de información, una fuente confiable o si están suplantando un sitio informativo, no la compartas.


3: Si la noticia, vídeo o referencia no tiene fuente no la compartas.


4: Si tu opinión personal en un posteo o comentario va a ser muy polémica intenta no continuar la pelea o confrontación en redes. Trata de no desatar toda tu energía mental entorno a los comentarios que vendrán. La pelea es el alimento de la polarización.


5: Tus hijos no tienen edad ni criterio para estar en redes sociales hasta al menos los 16 años. Intenta racionalizar con ellos los motivos ahora que los conoces.


6: Usa las redes sociales para temas productivos como crear, trabajar en equipo, fomentar mejores prácticas de salud, humanidades, cultura, educación.


Y por último, pero no menos importante,



7: Negocia con la adicción y desconéctate algunas horas al día.

Desengancharse oxigena la mente y te ayuda a pensar con mayor claridad.





1 comentario


Jóse Correa
Jóse Correa
26 ene 2021

Gran perspectiva. Disfruté que no se presenta el problema solamente, viene con alternativas adecuadas.

Me gusta
bottom of page